Portbou 1939
A finales de 2020, Arnau Gonzàlez i Vilalta me propuso fotografiar el paisaje alrededor de Portbou, entre Coll del Frare y Coll de Belitres. Las fotografías formarían parte de la exposición El Día Después de la Retirada. Antoni Campañà. Portbou, 1939: Autorretrato de la Ausencia en el MUME (Museo Memorial del Exilio) en La Jonquera, y servirían como contrapunto a las fotografías que Antoni Campañà tomó en marzo de 1939 cuando, acompañando a las tropas franquistas, resiguió los restos de la retirada del ejército republicano hacia la frontera francesa.
Arnau Gonzàlez i Vilalta también ha sido el comisario de la exposición retrospectiva de Antoni Campañà titulada La Guerra Infinita en el MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña), junto con Toni Monné y Plàcid Garcia-Planas.
Un paisaje lleno de ausencias
Los paisajes del Ampurdán, como los de Europa en su conjunto, han ido superponiendo capas de olvido y ausencias que una vez se creyeron impensables.
Como el resto de los caminos del Exilio - de 1936 o 1939 - esas carreteras que Campañà resiguió, esas rocas que recortaron el cielo y los soldados franquistas exultantes pero agotados a los que dotó de humanidad, siguieron su curso. Los restos materiales se desvanecieron. Los vehículos, como el suyo cuando era chofer del Mayor Ramon Dou i d'Abadal, fueron presencias transitorias. La mirada de Campañà, que transitó por el siglo XX entrecruzando atmósferas, instantes y personajes evocadores de las incómodas continuidades de la historia, no cesó de intervenir en esos olvidos. Ya fueran intencionados o producto del tránsito del blanco y negro al color, la postal y la fotografía artística desacralizarían esos escenarios.
Portbou no se detuvo en 1939, ni con los exilios europeos del 1940-1945. El turismo, la frontera activa, o la estación internacional permanecieron activos hasta que, con el paso de las décadas, mutaron hacia una ausencia, en este caso con rastros arquitectónicas.
Es esta retahíla de ausencias conceptuales la que, aunque inspirada por Campañà, revisitamos a través de la mirada del fotógrafo Pau Guerrero.
Arnau Gonzàlez i Vilalta












