Cuerpo Paisaje
Un proyecto realizado en colaboración con Eugeni Prieto, un diálogo fotográfico entre su trabajo sobre el cuerpo y mi fotografía de paisaje.
El cuerpo del paisaje
"Andar nunca requiere nada más que el cuerpo. Ni el saber, ni las lecturas ni las relaciones tienen utilidad alguna: bastan dos piernas, y unos ojos muy abiertos para ver." -- Frédéric Gros. Andar, una filosofía.
La fotografía de paisaje es, para mí, una actividad indisociable a caminar por la montaña. Más que salir a fotografiar el paisaje, salgo a caminar acompañado de una cámara fotográfica. Y es el caminar lo que transforma cómo veo el paisaje, dejando de ser una imagen bonita y estática que se mira cómodamente de lejos.
Caminar durante horas, días enteros si somos afortunados y tenemos tiempo, nos acerca íntimamente al lugar donde nos encontramos. Nuestro cuerpo se hace presente al tiempo que el paisaje adquiere una concreción y materialidad, la profundidad que le da el paso del tiempo, y el esfuerzo, que pasamos caminando por él.
Cuerpo y tierra entran en resonancia, el paisaje ya no es una imagen que vemos allí únicamente para el disfrute estético y visual, sino que se convierte en un entorno vivido.
Distancias y desniveles dejan de ser medidas abstractas, y el cuerpo pasa a ser nuestra pauta, cada paso y cada respiración nuestra propia medida, mientras seguimos el sendero que sube a la montaña. De alguna manera, caminar aporta realidad al paisaje, lo acerca al cuerpo y lo hace pasar a través de él. El esfuerzo, la respiración, todas las sensaciones físicas nos invitan a una relación íntima con el paisaje, al tiempo que el disfrute arraiga en el cuerpo.
Esta intimidad terrenal transfigura el paisaje, mostrándonos todo un conjunto de características y singularidades, rasgos físicos reconocibles a la vez como rasgos corporales.
Como si la tierra nos guiñara el ojo, de la misma manera que despierta nuestro cuerpo, la naturaleza desvela una corporalidad que nos llama y nos seduce.
Pau Guerrero